La guerra con Sendero Luminoso ha dejado marcas en Arturo y Delia. Ambos desean olvidar
lo que hicieron y lo que fueron obligados a hacer en Ayacucho, mientras tratan de recomponer sus
vidas en Lima, una ciudad empeñada en recordarles que sus heridas aún siguen abiertas. Él es ahora
taxista y ella peluquera, pero lo que en verdad son está signado por sus destinos y sueños, por cómo
conviven...












