«¿Por dónde empezar? Hay tanto que contar y un tiempo tan escaso y valioso para contarlo… pero yo sé cuándo cambió todo. Llegado el final de una semana en concreto, yo habría sanado, nuestra querida Nana Ellen se habría ido y una familia estaría muerta. Comenzó de un modo bastante inocente, escuchando un poco a hurtadillas. No éramos más que unos críos —yo tenía siete años;...































