Escribimos para dejar constancia de aquello que empezamos a dejar de ser. Escribimos para conjurar la pena, el dolor y las ausencias. Escribimos para no olvidar. Ese acto mágico de ir contra lo inevitable es la única certeza que tiene una escritora, y Vero Calderón ha decidido serlo a través de un diario que celebra la vida, el amor y la belleza. Este no es un libro acerca del duelo, sino un...










