Es el color del manto de la Virgen María, el intenso pigmento deseado por los artistas, un exquisito tono marcado por el peligro, la aventura e incluso lo sobrenatural. Es AZUL.
En julio de 1890, Vincent van Gogh se dirigió a un campo de maíz y se pegó un tiro. ¿En serio? ¿Qué artista intentaría quitarse la vida en la cima de su carrera y luego andaría más de un kilómetro buscando...









