Tal vez sea sintomático de nuestro analfabetismo matemático el que, en un mundo en que precisamente la ciencia y la técnica está ocupando cada vez más nuestro espacio vital, estemos cada vez más pendientes de horóscopos, cartománticos y videntes, que nos dejemos embaucar por gurús y traficantes de alucinógenos, o que apelemos con mayor virulencia a distintos fundamentalismos religiosos....













