La adolescencia del joven David se complica: su padre, que hasta hace poco vestía con traje y corbata, se afeita la cabeza para hacerse apóstol del primer maestro budista zen del país. Son los años ochenta y el zen todavía no se ha convertido en una afable receta oriental de bienestar interno, ofertada en la sección de libros de autoayuda de las grandes superficies...









