El emperador Carlos V recogió una herencia muy extensa que iba desde los estados de Flandes a los reinos y señoríos de la península Ibérica, y que incluía, entre otros, Nápoles, las Índias o presidios en África. Tuvo que enfrentarse a los mayores problemas de su época: la ruptura de la unidad espiritual de Europa y la amenaza que representóel avance de los turcos. Y lo hizo con un...










