Tenía un par de padres divertidos y jóvenes, llenos de sueños y de planes. Pero a sus doce años, cinco meses, tres días y dos horas y cuarto, aproximadamente, me quedé sin ellos. Desde que el tío Paco se hizo cargo de él, Sebastián ha vivido aventuras increíbles: tuvo un encuentro inesperado con un enorme felino, conoció a uno de los últimos vampiros que viven en el DF; frente a su...




























