Nadie debería morir. No por culpa de las enfermedades infecciosas
Desde siempre, nuestra especie ha librado una guerra interminable contra virus, bacterias y otros microorganismos. Una guerra en la que perdíamos más batallas de las que ganábamos. El adversario nos supera de largo en número: en un puñadito de tierra hay tantos microorganismos como habitantes en el continente africano; en un...











