«Nunca he preparado las preguntas de una entrevista con tan obsesiva dedicación como en mayo del 2000, cuando supe que, por fin, podría lograr una de mis más altas ambiciones periodísticas: entrevistar a Mario Vargas Llosa. Eran las postrimerías del aciago régimen fujimontesinista y Vargas Llosa, tras una larga ausencia, regresaba al Perú en vísperas del grosero fraude electoral de la...
















